Alimentando el deseo sexual

deseo sexual

¿Es cierto aquello de que con el tiempo las relaciones se van apagando y el deseo sexual desaparece?

Sintiéndolo mucho en un gran número de casos sí es así. Muchas son las parejas que comienzan una relación fogosa y al cabo de los meses, la llama se va apagando sin saber porqué.

Así que conozcamos los motivos y saltemos los obstáculos.

Para empezar debemos saber que la respuesta sexual humana comienza con la fase de deseo sexual, esta fase sólo se desencadena si recibimos estímulos que la activen, es decir, son los estímulos externos o internos los que hacen que se nos despierten las ganas de mantener relaciones sexuales.

A partir de esto, lo primero que tenemos que tener claro es que esos estímulos son distintos en cada persona, de nada nos sirve ver una película porno si realmente no nos gusta, por mucho que hayamos oído que eso es lo que suele excitar; todo lo contrario, debemos saber qué estímulos son los que nos animan y los que nos remueven, escuchar una canción, recordar nuestra última relación sexual, o ver una escena porno, siempre cuando sea lo que me gusta de verdad.

Lo segundo que tenemos que pensar es que el ritmo de las relaciones  sexuales lo tenemos que marcar nosotr@s mism@s, en el momento en que empezamos una relación sexual porque hemos echado cuentas y llevamos mucho tiempo sin tenerlas, en ese momento, lo estamos haciendo mal, porque nos estamos forzando a empezar algo sin que realmente nos apetezca, y esto, es lo que más ocurre. ¿Y qué pasa cuando empezamos a tener relaciones sexuales sin partir del deseo? Que obviamente el deseo desaparece. Así que dejemos de cavar nuestra propia tumba, y si no nos apetece, no nos forcemos, por mucho que creamos “que ya toca”.

Otra de las razones comunes que nos llevan a perder gran parte del deseo se basa en no definir nuestros propios gustos en la cama (por supuesto cuando digo cama, digo coche, piscina, mar, ducha, suelo, campo…) Es decir, ¿Alguna vez hemos mantenido una relación sexual en la que no intervengan los genitales? Ni nos lo planteamos, porque entonces ¿Sería relación sexual? Por supuesto que sí, las zonas del cuerpo que más excitan son las que más terminaciones nerviosas tienen, pero también las que hayamos erotizado, es decir, ¿Nadie os ha dicho alguna vez que le vuelve loco/a que le susurren al oído? ¿O que le pone los pelos de punta que le laman los dedos de los pies? ¿Lo habéis probado? Hacedlo. Dejemos de hacer las cosas más básicas y eroticemos todo el cuerpo, cada rincón, cada arruga.

 Y sobre todo permitámonos decidir qué es lo que nos gusta a nosotr@s, y no actuar en función de lo que le gusta al/la otro/a, seamos egoístas en la cama…pidamos!

Llegados a este punto interviene el gran monstruo: “La Rutina”, ¿Qué pareja heterosexual no sigue en la mayoría de los casos el siguiente patrón: besarse, acariciarse el cuerpo, seguir por los genitales y terminar con el coito? Y el resto de parejas ¿No repiten las mismas técnicas en cada relación? Es cierto que es lo más cómodo porque si se repite es porque siempre da resultados positivos, es decir, se consigue lo que se busca, el problema es que en estos casos lo que se busca es el orgasmo, y no disfrutar de toda la relación. Evitemos la rutina que lo único que hace es que ya sepamos lo que va a pasar. ¿Disfrutaríamos del resto de actividades si siempre supiéramos cómo van a ser?

Para terminar, me gustaría hablar de algo muy importante en las relaciones de pareja. Es imposible que a las dos personas les apetezca comenzar una relación siempre a la vez, dejemos de creernos eso, habrá épocas en las que a uno/a le apetezca más que al otro/a (Si siempre le apetece al/la mismo/a, será porque lo que más se hace es lo que le gusta a él/ella)

En estos casos siempre hay que llevar el ritmo del/la que quiera menos, porque los empachos, nunca fueron buenos, y si no…¡¡¡atrévete a seducirle/a!!!

 

 

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