EMBARAZOS “NO NORMATIVOS”

La sociedad actual no está preparada para vivir con normalidad un embarazo que no se encuentre dentro de los parámetros aceptados, validados y legitimados como los únicos y comunes, no es justo que cualquier persona que no se encuentre dentro de esos parámetros se sienta rechazada y/o desplazada.

 Precisamente para evitar eso, me gustaría visibilizar otras muchas formas de estar embarazada igual de válidas, sanas y positivas, y que de este modo puedan empezar a vivirse bien, tanto por ellas mismas como por la sociedad.

Para ello voy a dividirlo en distintos apartados, cuya combinación es perfectamente posible en cualquiera de los casos.

 DIVERSIDADES SEXUALES  

 Cada vez parece más normalizada la idea de que 2 mujeres u hombres vayan a ser madres/padres, aunque no dejan de existir los groseros e ignorantes comentarios como “¿quién de las 2 hará de padre?”, etc.

Cuando hablamos de tres ó más personas formando una familia, ya no parece tan aceptable.

Si ampliamos la visión a personas trans* que han mantenido su aparato reproductor funcional, parece que “la cosa se descuadra completamente”, o personas sin género que deciden ser madres/padres sin definirse, etc, eso ya sí que “se nos va de las manos”.

 DIVERSIDADES SEXUALES

Todo lo que no entra dentro del embarazo hetero-normativo cuesta integrarlo como algo aceptable e igualmente válido, mientras sea realmente lo que se desea. De hecho, en los tiempos que corren, tristemente, la mayoría de las personas, ven mucho más legítimo un embarazo obligado y forzado (“porque si no, que se lo hubiera pensado antes”) que cualquiera de estos casos “fuera de la norma”.

 DIVERSIDADES FUNCIONALES

 Cuando hablamos de personas con diversidades funcionales, ya sean físicas o intelectuales, cuesta imaginar que quieran/puedan/deseen ser padres/madres, tanto es así, que l@s propios profesionales sanitarios la mayoría de las veces ponen en duda sus capacidades de cuidado y se lo transmiten con total invasión, como si su profesión les otorgara la potestad para opinar sobre todas sus capacidades, ¿o es que cuando acudimos al oftalmólogo o cualquier especialista permitimos que opinen sobre nuestras capacidades para criar a un hijo/a?

DIVERSIDAD FUNCIONAL

Marc Quinn

 

  (Judith Rogers “Del embarazo al parto. Guía para la mujer con discapacidad”: “La primera reacción de mi ginecólogo fue preguntar si me quedaría con el bebé”.)

 CONDUCTAS

 “Desde que me quedé embarazada noté como a partir de las 2 de la madrugada la gente empezaba a mirarme raro, no podía ir a conciertos ni discotecas…”

Todas las conductas de las mujeres embarazadas están aconsejadas en función de la salud del feto, quedando la salud psicológica de la mujer en un segundo plano, debe subordinar su ocio, gustos, aficiones ante el supuesto bienestar del bebé, cuando la realidad es que el bebé mientras no existan “conductas tóxicas” (y lo escribo entre comillas porque los parámetros para determinar dichas conductas pueden ser muy amplios) estará cuidado dentro del vientre materno, de hecho es igual de importante el bienestar físico de la madre como el emocional, y éste, deja de ser una prioridad.

 “Cuando salgo de fiesta siempre me ha gustado desinhibirme, mostrando conductas sexuales con todas mis amigas y siempre se ha vivido bien, sin ningún tipo de rechazo, hasta que me quedé embarazada, que desde el momento en el que me creció la tripa y continué haciéndolo, la respuesta por parte de la gente era: Das un poquito de asco”

Todo lo que rodea al embarazo de cara al público debe ser recatado y reprimido, mostrar conductas sexuales “está muy mal visto”, tanto, que aunque te digan que tu deseo puede aumentar debido a los cambios hormonales que se producen, debe quedarse en la intimidad, no expresarlo tan libremente como antes, si no quieres ser juzgada.

(Cuál ha sido mi asombro, que al escribir “embarazo y conducta sexual” en Google, la mayoría de las entradas, las enlazan con “aborto o riesgo en el embarazo”.)

 EMOCIONES

 Tripas perfectas, sin estrías, rodeados de cuerpos perfectos, lisos, sin celulitis, sonrientes…y todo lo que no sea así, ha de ser eliminado, no puede existir una referencia negativa de la maternidad, sería una incongruencia porque “todas las mujeres quieren y deben ser madres felices, deseosas de parir y enamoradas de su tripa y de quien la ocupa”; que no se te ocurra aparentar una mínima duda de que lo deseas con todas tus fuerzas, de que es lo mejor que te ha pasado en la vida, de que no te has arrepentido en ningún momento de tu elección, de que cada día que pasa estás más feliz y emocionada, de que sientes cada movimiento de tu bebé como la mejor sensación del mundo, de que las noches sin dormir reflejan un nuevo vínculo con tu pequeño/a, de que lo sabes todo de bebés, lo que comen, lo que necesitan, sus ritmos de crecimiento, todo…no querrás ser una mala madre…

(Espero que se entienda mi tono irónico)

 PARTO EN CASA

 Cuando una mujer decide parir en casa se abre ante sus ojos un mundo de incomprensiones, juicios, y gente dispuesta a opinar en cualquier momento sea cual sea la consecuencia.

“¿Estás segura de asumir ese riesgo?, ¿Crees que podrías vivir con la culpa si pasara algo?, ¿Eres capaz de priorizar tus caprichos ante la salud de tu hijo/a? ¿estás loca?………………”

¿Perdona? ¿En qué momento alguien te ha pedido tu opinión sobre mis decisiones? ¿Estas mismas preguntas se las haces a las mujeres que desean parir en hospitales? ¿Estas mismas preguntas te las hace a ti mismo/a? ¿Desde cuándo mi embarazo y mi parto se han consensuado como tema de debate? ¿Conoces las prácticas desaconsejadas por la OMS que se llevan a cabo de forma generalizada en los hospitales? ¿En qué lugar queda mi bienestar? ¿Es que lo único que debo medir de mi parto es si mi hijo/a está vivo o muerto?……….

 Tendría muchas cosas que decir respecto a esto, pero no me quiero extender demasiado, sólo quiero dejar reflejado de nuevo, como la ignorancia, o dicho de forma más bonita (para no dañar a nadie) la falta de conocimientos sobre un tema nos da permiso para rechazarlo y arrebatarle sus derechos.

 Dicho esto, por favor, ABRE TU MENTE y deja en paz al mundo.

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Las personas “controladoras” y el sexo

sexualidadCuando hablo de personas controladoras, me refiero a aquellas personas que tienen la necesidad de tener todo bajo control, no hay nada que se les escape, es más, lo que no está a su alcance respecto a llevar las riendas, no lo quieren, porque no están cómodas. No hablo del control sobre otras personas, si no de sí mismas, de su vida, su día a día, su rutina, incluso, a veces, sus emociones.

                Pero ¿Qué relación puede tener esto con la sexualidad? Pues no muy buena, la verdad.

                La sexualidad es la búsqueda de placer a través de cualquier medio, con el sexo utilizamos el cuerpo para ello, a través de las infinitas terminaciones nerviosas de cada uno de nuestros órganos (genitales o no). Pero para poder recibir placer tenemos que prestarnos a ello, es decir, tenemos que dejarnos llevar, dejarnos sentir, en otras palabras, dejar de utilizar nuestra cabeza, y por tanto, dejar de controlar.

                Y ¡Qué difícil es mantener una relación sexual sin que nos invadan miles de pensamientos en busca de dicho control!

                – “¿Le estará gustando?”, “Otra vez, lo hacemos cuando a él/ella le apetece”, “¿Seguro que está cansad@”, “¿Oleré mal?”, “¿Nos estarán escuchando?”…

                Cuando la cabeza está invadida por estos, u otros pensamientos, difícilmente hay lugar para el disfrute y el placer.

                Así que ¿Cómo cambiarlo eso si realmente nos consideramos ciertamente controlador@s? En el ámbito de la sexualidad, lo llamamos mantenerse en “Clave Erótica”, es decir, conseguir que tu cabeza esté con tu cuerpo. Que tus pensamientos, a menudo inevitables, permitan al cuerpo disfrutar.

Para ello, podemos intentar, por ejemplo, reproducir lo que estamos sintiendo: – “Me está encantado”, “Cómo me gusta justo ahí”, “Me encanta escucharl@”, “Qué sensación más placentera”…

                Ésta es una de las mejores formas de crear una alianza positiva entre nuestra mente y nuestro cuerpo durante las relaciones sexuales.

                Si conseguimos cambiar nuestro “diálogo interno”, las sensaciones también lo harán, y si no… ¿Por qué no probáis?