¿Sección femenina?

La Sección femenina de la Falange Española publicó en 1953 la Guía de la “Buena Esposa”, parece humor negro, pero la realidad es que fueron normas establecidas durante un largo período de tiempo. ¿Qué habría pasado si la sección hubiese sido “feminista” más bien?     guía de la libertad si quieres   quiérete se como te salga del coño tu casa es tuya paraíso
tú decisión
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EMBARAZOS “NO NORMATIVOS”

La sociedad actual no está preparada para vivir con normalidad un embarazo que no se encuentre dentro de los parámetros aceptados, validados y legitimados como los únicos y comunes, no es justo que cualquier persona que no se encuentre dentro de esos parámetros se sienta rechazada y/o desplazada.

 Precisamente para evitar eso, me gustaría visibilizar otras muchas formas de estar embarazada igual de válidas, sanas y positivas, y que de este modo puedan empezar a vivirse bien, tanto por ellas mismas como por la sociedad.

Para ello voy a dividirlo en distintos apartados, cuya combinación es perfectamente posible en cualquiera de los casos.

 DIVERSIDADES SEXUALES  

 Cada vez parece más normalizada la idea de que 2 mujeres u hombres vayan a ser madres/padres, aunque no dejan de existir los groseros e ignorantes comentarios como “¿quién de las 2 hará de padre?”, etc.

Cuando hablamos de tres ó más personas formando una familia, ya no parece tan aceptable.

Si ampliamos la visión a personas trans* que han mantenido su aparato reproductor funcional, parece que “la cosa se descuadra completamente”, o personas sin género que deciden ser madres/padres sin definirse, etc, eso ya sí que “se nos va de las manos”.

 DIVERSIDADES SEXUALES

Todo lo que no entra dentro del embarazo hetero-normativo cuesta integrarlo como algo aceptable e igualmente válido, mientras sea realmente lo que se desea. De hecho, en los tiempos que corren, tristemente, la mayoría de las personas, ven mucho más legítimo un embarazo obligado y forzado (“porque si no, que se lo hubiera pensado antes”) que cualquiera de estos casos “fuera de la norma”.

 DIVERSIDADES FUNCIONALES

 Cuando hablamos de personas con diversidades funcionales, ya sean físicas o intelectuales, cuesta imaginar que quieran/puedan/deseen ser padres/madres, tanto es así, que l@s propios profesionales sanitarios la mayoría de las veces ponen en duda sus capacidades de cuidado y se lo transmiten con total invasión, como si su profesión les otorgara la potestad para opinar sobre todas sus capacidades, ¿o es que cuando acudimos al oftalmólogo o cualquier especialista permitimos que opinen sobre nuestras capacidades para criar a un hijo/a?

DIVERSIDAD FUNCIONAL

Marc Quinn

 

  (Judith Rogers “Del embarazo al parto. Guía para la mujer con discapacidad”: “La primera reacción de mi ginecólogo fue preguntar si me quedaría con el bebé”.)

 CONDUCTAS

 “Desde que me quedé embarazada noté como a partir de las 2 de la madrugada la gente empezaba a mirarme raro, no podía ir a conciertos ni discotecas…”

Todas las conductas de las mujeres embarazadas están aconsejadas en función de la salud del feto, quedando la salud psicológica de la mujer en un segundo plano, debe subordinar su ocio, gustos, aficiones ante el supuesto bienestar del bebé, cuando la realidad es que el bebé mientras no existan “conductas tóxicas” (y lo escribo entre comillas porque los parámetros para determinar dichas conductas pueden ser muy amplios) estará cuidado dentro del vientre materno, de hecho es igual de importante el bienestar físico de la madre como el emocional, y éste, deja de ser una prioridad.

 “Cuando salgo de fiesta siempre me ha gustado desinhibirme, mostrando conductas sexuales con todas mis amigas y siempre se ha vivido bien, sin ningún tipo de rechazo, hasta que me quedé embarazada, que desde el momento en el que me creció la tripa y continué haciéndolo, la respuesta por parte de la gente era: Das un poquito de asco”

Todo lo que rodea al embarazo de cara al público debe ser recatado y reprimido, mostrar conductas sexuales “está muy mal visto”, tanto, que aunque te digan que tu deseo puede aumentar debido a los cambios hormonales que se producen, debe quedarse en la intimidad, no expresarlo tan libremente como antes, si no quieres ser juzgada.

(Cuál ha sido mi asombro, que al escribir “embarazo y conducta sexual” en Google, la mayoría de las entradas, las enlazan con “aborto o riesgo en el embarazo”.)

 EMOCIONES

 Tripas perfectas, sin estrías, rodeados de cuerpos perfectos, lisos, sin celulitis, sonrientes…y todo lo que no sea así, ha de ser eliminado, no puede existir una referencia negativa de la maternidad, sería una incongruencia porque “todas las mujeres quieren y deben ser madres felices, deseosas de parir y enamoradas de su tripa y de quien la ocupa”; que no se te ocurra aparentar una mínima duda de que lo deseas con todas tus fuerzas, de que es lo mejor que te ha pasado en la vida, de que no te has arrepentido en ningún momento de tu elección, de que cada día que pasa estás más feliz y emocionada, de que sientes cada movimiento de tu bebé como la mejor sensación del mundo, de que las noches sin dormir reflejan un nuevo vínculo con tu pequeño/a, de que lo sabes todo de bebés, lo que comen, lo que necesitan, sus ritmos de crecimiento, todo…no querrás ser una mala madre…

(Espero que se entienda mi tono irónico)

 PARTO EN CASA

 Cuando una mujer decide parir en casa se abre ante sus ojos un mundo de incomprensiones, juicios, y gente dispuesta a opinar en cualquier momento sea cual sea la consecuencia.

“¿Estás segura de asumir ese riesgo?, ¿Crees que podrías vivir con la culpa si pasara algo?, ¿Eres capaz de priorizar tus caprichos ante la salud de tu hijo/a? ¿estás loca?………………”

¿Perdona? ¿En qué momento alguien te ha pedido tu opinión sobre mis decisiones? ¿Estas mismas preguntas se las haces a las mujeres que desean parir en hospitales? ¿Estas mismas preguntas te las hace a ti mismo/a? ¿Desde cuándo mi embarazo y mi parto se han consensuado como tema de debate? ¿Conoces las prácticas desaconsejadas por la OMS que se llevan a cabo de forma generalizada en los hospitales? ¿En qué lugar queda mi bienestar? ¿Es que lo único que debo medir de mi parto es si mi hijo/a está vivo o muerto?……….

 Tendría muchas cosas que decir respecto a esto, pero no me quiero extender demasiado, sólo quiero dejar reflejado de nuevo, como la ignorancia, o dicho de forma más bonita (para no dañar a nadie) la falta de conocimientos sobre un tema nos da permiso para rechazarlo y arrebatarle sus derechos.

 Dicho esto, por favor, ABRE TU MENTE y deja en paz al mundo.

Jornada de Transexualidad infantil

Ayer tuve la gran oportunidad de asistir a una Jornada de Transexualidad infantil organizada por la Unesco, es por ello que quiero compartir algunas ideas transmitidas con la intención de que no se queden entre esas 4 paredes, aunque me consta que l@s participantes de la mesa (Lucas Platero, Marina de la Hermosa, Almudena Herranz Roldán, Saida García…) y much@s de l@s asistentes, se encargan especialmente de difundirlas.

 Para empezar me gustaría nombrar 2 de las principales entidades que se dedican a luchar por los derechos de niños y niñas transexuales y sus familias, CHRYSALLIS Asociación de familias de menores transexuales y FUNDACIÓN DANIELA; porque “cuando los derechos no son universales, se convierten en privilegios”

 Según la visión social generalizada, las personas “somos lo que tenemos”, y así somos definid@s, en base a unos modelos que se consideran neutros, y en función de lo “que tengamos” nos debemos identificar con uno u otro modelo, y lo que no encaja en ellos, se considera “lo raro”, en este sentido, si tenemos pene, barba, voz grave…somos hombres, y si no tenemos vello facial, tenemos pechos, vulva…somos mujeres, y así crecemos, aprendiendo a definirnos y definir a l@s demás en función de estas normas. Como bien decía Almudena (Sexorum), desde la segunda ecografía, ya te dicen si tu hij@ va a ser niño o niña, en función de sus genitales.

  Hasta aquí nos puede parecer todo “correcto”, debido al aprendizaje que hemos hecho de dichas normas sociales, nos encaja bien.  Pero ¿Qué ocurre?

 Ocurre que existen tantas formas de ser sexuados, como personas en el mundo, y que sólo deberíamos definir a las personas en función de lo que ellas mismas sientan que son, sin necesidad de catalogarnos en modelos, en los que muy probablemente, no encajemos, ¿o es que siendo hombre o mujer encajamos en absolutamente todas las normas que se atribuyen a nuestro sexo? Probablemente no.

De ahí, que cuando una persona se sale de las normas que tenemos asentadas en el raciocinio, pensamos que tiene un problema, cuando la realidad, es que las personas trans*, y en especial l@s niñ@s trans*, no tienen ningún problema con su identidad, tienen clarísimo lo que son y cómo son, no les pasa absolutamente nada, a quien le pasa es a la sociedad, y es ahí donde debemos poner el foco. Por ello, cuando hablamos de transexualidad, es necesario hablar de transfobia.

 Es muy importante destacar, que al igual que no todas las personas somos iguales, las personas trans* tampoco lo son, esta heterogeneidad manifiesta la necesidad de no generalizar sus conductas.

 Lo único que hay que hacer con un niño o niña trans* es acompañar, no necesitan tratamiento psiquiátrico, ni psicológico, a no ser, que al igual que cualquier niñ@, tengan angustias, ansiedad, depresión… Este acompañamiento, según explicaba Marina de la Hermosa, se basa, en “no corregir” sus conductas de género, son lo que dicen ser; crear un “vínculo de confianza”, expresarles que “no hay nada malo” en lo que hacen y son, “facilitar un contexto seguro” donde se sientan bien, y “explicarles que hay personas que no les van a entender”, ya que se lo van a encontrar y deben estar preparad@s.

 Nuestro deber es visibilizar y sensibilizar, para que, como ayer, familias que se encuentran en esta situación, sientan apoyo, comprensión y ganas de luchar.

 Gracias de verdad por esta maravillosa jornada.

Más miedos en el cuerpo

Continuando con nuestro “miedo a la libertad”… se aplica en todos los ámbitos de nuestra vida y en especial en la sexualidad.

¿Qué se nos enseña sobre la sexualidad? ¿Realmente la desarrollamos según nuestras propias ideas? ¿Llegamos a crear nuestra propia sexualidad?

Como bien sabemos la sexualidad se desarrolla desde que nacemos hasta que nos morimos, esto quiere decir que desde el mismo instante de nuestro nacimiento (e incluso antes) comenzamos a construirnos, a partir de lo que nos rodea, y empezamos a vivir la sexualidad tal y como se vive a nuestro alrededor; si los mensajes que recibimos acerca de la sexualidad y las experiencias que vivimos respecto a ella, son positivas, construiremos un modelo sano y positivo, y si por el contrario son negativas o indiferentes, construiremos un modelo negativo.

Un ejemplo muy claro  aparece en nuestra infancia, es el momento en el que descubrimos nuestro cuerpo a través de caricias, con ellas tenemos sensaciones agradables sin reparar en saber si es bueno o malo, simplemente vivimos el momento y lo disfrutamos, pero el signo puede cambiar cuando entra nuestro padre o nuestra madre a decirnos que lo que estamos haciendo está mal una y otra vez, ya que a partir de ese momento, aunque sigamos sintiendo deseo de hacerlo y sigamos teniendo sensaciones agradables, entra en juego “la razón” que nos recuerda que eso “no se debe hacer”, por lo que dejamos de disfrutar plenamente de ello.

De este ejemplo tan claro, y tan conocido y evitado por todos/as los/as padres y madres, pasamos a ejemplos no tan extendidos.

El sexo ha pasado de estar prohibido a ser obligatorio.

“El sexo es vida” aparece en la contraportada de los periódicos más leídos diariamente.

Esta gran premisa, que parece que nos ayuda a normalizar el sexo, lo que hace en realidad es tirar piedras contra nuestro propio tejado.

¿Cuál es el modelo que se vende del sexo? Relaciones sexuales basadas en los genitales, el pene y la vagina son únicos protagonistas, da igual que sean relaciones heterosexuales u homosexuales, si no actúan el pene y la vagina, no es sexo. (Aprovecharé otra entrada para extenderme en esto)

Como parte de una sociedad, mis relaciones sexuales se basarán en la búsqueda de ese modelo, en la búsqueda de relaciones genitales que me hagan sentirme dentro de “la norma”, por lo tanto, ¿Qué pasaría si no tuviésemos relaciones genitales tan a menudo? ¿Nos sentiríamos bien? ¿Las tenemos como/cuando nosotros/as queremos? ¿O más bien como/cuando las “debemos” tener? ¿Qué pasa cuando llevamos un tiempo sin tener relaciones? ¿Deseamos volver a tenerlas porque nos apetece o porque ha pasado demasiado tiempo?

Vuelve el “miedo a la libertad”.

Miedo a la libertad

¿Somos libres? O lo que es más importante ¿Queremos ser libres? En mi humilde opinión, ni una cosa ni la otra.

Las personas cuando nacemos ya estamos destinadas a ser de una manera u otra, la cultura nos forma y el miedo nos guía.

Desde que nacemos aprendemos a ser como se nos dice que tenemos que ser, lo que podemos y no podemos hacer, y sobre todo, lo que debemos y no debemos hacer.

Cuando somos tan pequeños que “la razón” aun no nos domina, todavía actuamos desde lo que deseamos hacer, pero ahí están siempre al acecho las fuerzas del deber, guiándonos…

Hay un momento en la vida en el que somos conscientes de eso, y ése es el momento en el que nos creemos capaces de todo…ahora soy yo, y sólo yo, quien decide…

 Aun así, llegado este momento, no llegamos a salirnos de la norma…Salirnos de ella implicaría tanta inseguridad que no estamos dispuestas/os a abandonar nuestro confort por ello, porque al fin y al cabo, el hecho de ser aceptadas/os socialmente nos da seguridad, ganamos autoestima, y eso, no se arriesga.

Cuando nuestras ideas, intenciones, dudas…se salen de la norma, les damos un empujón hacia dentro, no vaya a ser que seamos rechazados.

 Por todo ello… ¿Realmente queremos ser libres? ¿Realmente estamos dispuestas a abandonar esa seguridad? 

Miedo a la libertad

Infidelidad, una cuestión de ser

¿Verdad que cuando alguien nos gusta y nos acercamos, sentimos cierta atracción sexual? Pues igual que eso es cierto, también lo es, que cuando comenzamos una relación de pareja, en la mayoría de las ocasiones, se da por supuesto, que eso, debemos dejar de sentirlo, porque si eso ocurre, estamos siendo “infieles”… esto me da mucho que pensar, sobre la fuerza que tiene, una vez más, la sociedad y los estereotipos en nuestra forma de actuar y pensar.

Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que esa atracción de la que hablábamos no se puede evitar, ya que cuando un estímulo despierta un deseo, las ganas de obtener placer existen. Y supongo que también compartiréis la idea de que por mucho que se tenga pareja, las personas te siguen gustando, no dejas de fijarte en ellas.

Entonces, yo me pregunto, si sabemos todo esto, cuando empezamos una relación sentimental, ¿Por qué se da por hecho y no se habla?

A mi juicio, esto nos priva de libertad, ya que antes podíamos hacer o sentir algo, que ahora, que tenemos pareja no “debemos”. La mayoría de las personas con las que hablo de este tema, están de acuerdo en todo, pero entienden que es una forma de demostrar fidelidad y prefieren mantenerlo.

De esta forma quiero expresar cómo tenemos completamente asociada la idea de “infidelidad” a la parte física única y exclusivamente, es decir, podemos tener una pareja y compartir con nuestr@ mejor amig@ momentos que no compartiría con nadie, o confesarle cosas que no confesaría  nadie, ni siquiera a esa pareja, y eso no está mal visto, ya que no estaríamos siendo “infieles”, porque mientras ni me pongan, ni yo ponga la mano encima de nadie, todo bien, da igual el resto.

Con esto, mi única intención es invitaros a reflexionar, una vez más, sobre nuestra libertad, que nunca es nuestra, ya que siempre se enmarca dentro de los límites que nos permite la sociedad, y en base a ellos, actuamos. Y de nuevo, ¿Qué pasaría si nos saliéramos de esos límites? ¿Realmente queremos hacerlo? Probablemente no…así estamos más comod@s…